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miércoles, 3 de junio de 2009

Atropellados por la fama


Atropellados por una fama de alta velocidad- Nota del diario " El País " de España , 2/ 6/ 2009
Susan Boyle, ingresada en un psiquiátrico, no consiguió digerir su popularidad súbita - El paso de estar en la cima a la caída se ha acelerado - Hoy la celebridad se confunde con el éxito
WALTER OPPENHEIMER / MÁBEL GALAZ 02/06/2009
En la mañana del sábado 11 de abril de 2009, Susan Boyle era una mujer de mediana edad, sobrada de peso y falta de cultura, bastante fea para los cánones modernos de belleza, que vivía recluida con su gato en un pueblo del sur de Escocia. Esa misma noche seguía siendo todo eso y, además, famosa. Muy famosa. De la mano de la televisión primero y de Internet después, su fama saltó todo tipo de fronteras y se convirtió en un fenómeno global. En una semana, más de 20 millones de personas habían visto en YouTube su angélica interpretación de He soñado un sueño, uno de los temas centrales del famoso musical Los Miserables. Su éxito en la Red batió momentos cumbre de la historia del planeta, como la toma de posesión de Barack Obama, el hombre que acabó con el monopolio blanco en la presidencia de Estados Unidos.

Siete semanas después, Susan Boyle ha ingresado en una famosa clínica de la periferia de Londres, especializada en tratar a los famosos que sucumben a las presiones del éxito y se abrazan a las drogas, al alcohol, a las pastillas, o, simplemente, sufren un ataque de nervios. Boyle quedó segunda el sábado en el concurso que la ha hecho famosa, Britain's Got Talent, el equivalente al español Tú sí que vales. Muchos psicólogos creen que ha sido una suerte para ella no ganar el concurso porque habría sido aún más incapaz de digerir el éxito.

Britain's Got Talent refleja lo peor de los llamados reality shows. Al igual que Gran Hermano, el programa se reduce a manipular las ansias de alcanzar la fama de gentes vulnerables y a menudo desesperadas. "Cuantas más lágrimas, más humillación, más conflicto y más confusión, más disfruta el público", afirma el psicólogo David Wilson en un artículo en el diario The Daily Mail.

Wilson fue contratado una vez por el Gran Hermano británico pero dejó el programa enseguida. "Los productores me habían asegurado que el programa era un genuino estudio psicológico de la condición humana, pero enseguida me di cuenta de que no había nada de eso. Su verdadera agenda era atraer espectadores fabricando controversia y conflicto. Hablar de estándares éticos era una cortina de humo. No quería participar en algo así y me fui al cabo de una semana. Una similar falta de ética es evidente también en Britain's Got Talent", asegura.

Pero pocos tienen el dramatismo del auge y caída de Susan Boyle. Su fama ha sido instantánea y planetaria. Un fenómeno que en menos de dos meses ha sido contemplado 185 millones de veces en Internet. El secreto de su éxito ha sido el contraste entre su descuidada apariencia física y su voz angelical. Esa misma voz en un cuerpo vulgar, o en un cuerpo hermoso, difícilmente habría llamado la atención.

Pero sería ingenuo pensar que el caso de Susan Boyle es meramente espontáneo. Esta mujer escocesa que tiene problemas para expresarse desde que nació porque dejó de recibir oxígeno durante varios minutos al nacer, ha sido víctima de la calculada mercadotecnia que rodea a la llamada telebasura. Su fealdad, su inocencia y su voz la hacían un personaje ideal para programas como Britain's Got Talent, que detrás de la máscara de la búsqueda de talentos escondidos y de loas a la espontaneidad son el equivalente a las denigrantes ferias de finales del siglo XIX y principios del XX en las que se exhibían personas deformes o que simplemente rompían la media estadística por su escasa altura o su gigantismo. Las Susan Boyle de hoy en día son las mujeres barbudas y los hombres elefante de las barracas de feria en tiempos de nuestros bisabuelos.

Susan Boyle fue manipulada desde que apareció por primera vez en pantalla. Las burlas iniciales de los tres jueces y sus exageradas reacciones de sorpresa eran pura pantomima. ¿Acaso puede alguien creer que no sabían ya que aquella mujer tenía una voz de ángel?

Pero aquel ángel se convirtió en una muñeca rota con el peso de la fama. Fue incapaz de absorber el cambio de vida que se avecinó con el éxito. De pelearse con los adolescentes que se reían de ella en su pueblo pasó a verse perseguida por la prensa sin descanso. Que si se había teñido el pelo, que si se había depilado el bigote, que si había dejado de ser virgen, que si estaba perdiendo la naturalidad, que si la estaban manipulando, que si se le habían subido los humos a la cabeza, que si estaba enamorada de Piers Morgan, uno de los jueces, que si le dio un ataque de celos cuando Morgan alabó a unos de sus rivales en la final, que si se peleó con un grupo de periodistas en un hotel de Londres, que si se encaró con un policía, que si...

Boyle se ha sumado a una larga lista de famosos a los que el éxito ha llevado de alguna manera al desequilibrio. Algunos, sobre todo cantantes, han caminado siempre por la difusa frontera que delimita la cordura, la psicodelia, el hedonismo y la depresión. La cantante Amy Winehouse, por ejemplo, entra y sale de tratamiento con rítmica periodicidad, pero es difícil saber hasta qué punto su romance con el alcohol y las drogas es realmente una consecuencia de la fama. Algunos , como el mítico cantante Kurt Cobain, no pudieron con ese peso y acabaron muriendo de éxito. Otros, en cambio, consiguen sobrevivir porque tienen un entorno que les protege y les evita caer aunque viven como juguetes rotos; son los casos de Maradona y sus problemas con las drogas; Ronaldo y Ronaldinho, siempre al límite buscando un hueco lejos de las favelas en las que nacieron. O Naomi Campbell que ha tomado tanto impulso que alejada, dice, de las drogas, encuentra el estímulo para seguir en la adrenalina que le da el ir y venir, el no parar.

Hay ejemplos de todo tipo de simples humanos a los que la fama no les dio la felicidad o les convirtió de alguna manera en esclavos, o en personas desequilibradas, a veces agresivas, a menudo, dependientes del alcohol, bastantes veces suicidas. Drew Barrymore, la niña de E.T., con nueve años ya era víctima de las drogas y el alcohol, y con 13 años tocó fondo. Tras un intento de suicidio y mucho tiempo de rehabilitación retomó su carrera a mediados de los noventa.

River Phoenix tuvo una infancia peculiar con unos padres muy hippies que se dejaron seducir por el dinero de Hollywood. Comenzó en el cine a los 12 años, y en poco tiempo se convirtió en todo un icono de su generación, con una de las carreras más prometedoras de Hollywood. Con tan sólo 23 años, falleció de una sobredosis en la puerta del local de Johnny Depp The Viper Room.

Macaulay Culkin, el niño de Solo en casa se convirtió en un fenómeno mundial con unos padres que le exprimieron comercialmente. Su carrera se paró cuando se divorciaron e iniciaron una lucha por su custodia. No querían al hijo, querían el negocio de su hijo. Macaulay intentó retomar su carrera, pero su estrella se apagó y fue saltando de un lío a otro: a los 18 años se casó con la actriz Rachel Miner (de la que se divorció al poco tiempo) y en 2004 fue detenido por posesión de drogas. Ahora intenta relanzar su carrera. Un caso parecido al de Haley Joel Osment, el niño de El sexto sentido. Famoso por tan sólo una película, hoy
vive entre el alcohol y las drogas.

"Todo comienza por la importancia que se da en la cultura actual al hecho de ser famoso. Que te conozcan se ha convertido en éxito", explica Fernando Chacón, presidente del colegio de psicólogos de Madrid. "Te preparan para ganar y si pierdes te crees un fracaso. Pocos, como el tío de Rafael Nadal, responden como él tras perder en Roland Garros cuando dijo: 'No pasa nada, mañana estaremos bañándonos en la playa de Manacor". A otros no les explican nada como a los niños de Slumdog millionaire, a los que pasean por lujosos salones y hoteles tras ganar el Oscar y luego devuelven a su chabola de la India.

Rosa López es el caso más parecido al de la británica Susan Boyle. En 2001 el recién estrenado Operación Triunfo la consagró a la fama y pasó a ser en sólo unas semanas Rosa de España. Dejó atrás su pueblo de Granada, la tienda en la que asaba pollos y 40 kilos de sobrepeso para lanzarse a Eurovisión. "Vas a ganar" fue la frase que más escuchó. Rosa no ganó y desapareció durante varios meses. La versión oficial es que tuvo un problema en las cuerdas vocales.

En España hay programas de televisión que cuentan con ayuda psicológica para los concursantes antes, durante y después del programa. Abiertamente lo han reconocido Operación Triunfo y Gran Hermano. La opinión de los especialistas también se escucha en las pruebas de selección. "Pero en muchas ocasiones", dice Chacón, "se da prioridad al friqui que va a dar espectáculo que a la persona equilibrada".

En la historia del cine español hay casos claros de los traumas que a veces crea el convivir con la fama: Joselito y Marisol.

El pequeño ruiseñor, título de su primera película, pasó de ser un ejemplo para la juventud de mediados del siglo pasado a enrolarse como mercenario y a ser detenido por un delito de tráfico de cocaína. En el cuartel de la Guardia Civil , José Giménez se identificó a sí mismo como "Joselito, el pequeño ruiseñor". La luz de la estrella, en este caso, se apagó cuando se hizo mayor y su carrera no evolucionó.

Marisol se dio cuenta del final. Un día se dijo a sí misma que estaba harta de todos y se refugió en su Málaga natal sin dar cuenta a nadie de sus actos. Atrás quedaron los años infantiles en los se había sentido explotada por productores, directores, maridos y suegros, mientras la fama que alcanzaba en la pantalla se revolvía contra su propia libertad. Intentó nuevos caminos artísticos como mujer adulta, pero al final volvió a la tierra de la que salió siendo una cría. Desde entonces, huye de la prensa y no quiere hablar de su vida anterior. Y eso que cuando ella era famosa en muchos casos no había televisión e Internet todavía no se había inventado. Ella se adelantó y se retiró.

Pero si hay un ejemplo de sobreexposición es el de la tertuliana de Telecinco Belén Esteban, que por unos euros hace una radiografía diaria de su vida allí donde la llamen. Vive al límite desde hace tiempo y representa la imagen de esos que se creen triunfadores por salir cada día en la televisión o en estar en la Red.

Los podridos sueños
JOSÉ ERRASTI 02/06/2009
I dreamed a dream. "Soñé un sueño", cantó Susan Boyle en el estreno del Britain's got talent y el mundo se le vino encima. De pronto, la última persona del mundo se convirtió en la primera: el planeta comentando su interpretación, 204 millones de entradas en Google, ofertas millonarias televisivas, de porno, de reality shows. Mientras escribo estas líneas Boyle está sedada en un hospital londinense (Britain's got benzodiazepines) tras haber sido derrotada en la final del concurso. Ella sólo quería cumplir el sueño que expresó en aquella actuación: ser cantante profesional. ¿Alguien podría culparla?
Escribió Mario Benedetti: "Un día de estos habrá que entrar a saco en la podrida infancia". De acuerdo. Occidente convirtió durante décadas a la infancia en un mito particularmente dañino. Pero quizá sea más urgente entrar a saco contra otro mito parecido, el de los podridos sueños. Clásicamente, de Platón a Skinner, se asumía que la derrota del niño ante el grupo -la sumisión del individuo ante la realidad- era la condición imprescindible de una vida plena y fructífera para la comunidad. Ahora , por el contrario, los medios venden la idea de que en la dialéctica entre el individuo y el mundo aquél debe poner éste a sus pies, someter la realidad a sus a prioris, ofuscarse persiguiendo unos objetivos que nacen, crecen y mueren en él mismo, aunque utilicen a los demás instrumentalmente para estos fines. A esto se le llama "cumplir los sueños", y está atontando a los chavales tanto como las drogas o el Tuenti. Como "cumplir los caprichos" pero en cursi. No para de decirlo Ángel Llácer, y es el tema de la vida de los chicos de OT, de los doctores de House, de los monstruos de Hombres y mujeres y viceversa. Y, por lo visto, de Susan Boyle.
Tal y como se han desarrollado los acontecimientos, la letra de la canción que la lanzó a la fama adquiere un significado premonitorio sobre el destino de los aspirantes a famosos que realities y talent shows dejan en las cunetas a su paso: "Tuve el sueño de que mi vida podría ser / muy diferente de este infierno en el que vivo / y ahora la vida ha matado el sueño que soñé". Quizá, dentro del dramatismo de las últimas horas, Boyle ha tenido suerte: ha despertado de su sueño y, aunque previsiblemente desorientada al principio, tiene ahora delante la posibilidad de volver a la vigilia, a la lucidez del mundo real a la que nunca debió renunciar para quedarse dormida y ponerse a soñar con sí misma.

martes, 31 de marzo de 2009

A Kristin Stewart no le importa lo que opinen los fans




"Estoy muy orgullosa de la pelicula " Crepusculo" - dijo su protagonista -" Estaría muy mal si la película no gustara , especialmente por todo lo que hicieron tantos antes de que se estrenara , pero no hay nada más que pueda hacer ya para que la película le guste a todos" . " tengo un sistema muy personal como para no tener que tolerara criticas. Mi trabajo generalmente no afecta a mucha gente . Pero esta vez , con una pelucla tan exitosa, tengo que decirlo francamente : no me importa la reacción de los fans . Ya con Robert Pattinson y el elenco hicicmos un par de firmadas de autografos , en los que tienes que vrele la cara de frente a 150 fans uno tras otro . me encanta cuando me miran con cierto desdeño como diciendo " Bueno, veo que no eres nada especial. Se que estas sentada firmando autografos como si fueras gran cosa . Lo que me importa es llevarme el autografo de Robert Pattinson " . Y para mi esta bien . Simplemente los dejo ir. Mi trabajo en el film ya fue hecho. "

sábado, 21 de marzo de 2009

"Fame" de Irene Cara



La pelicula Fama con Jennifer Beals enloqueció a todos en los ´80 contando los esfuerzos de un grupo de estudiante de n baile por llegar al estrellato.

Y alli se podia escuchar a Irene Cara cantando el tema principal: http://www.youtube.com/watch?v=nTJHjuhCYos&feature=related


La letra dice asi :
Baby you look at me
and tell me what you see
you ain't seen the best of me yet
give me time i'll make you forget the rest
I got more than you and you can set it free
I don't you know who i am
remember my name
Fame
i'm gonna live for ever
i'm gonna learn how to fly
i feel it coming together
people will see me and cry
i'm gonna make it to heaven
light up the sky like a flame
i'm gonna live forever
baby remember my name
Baby you hold me tight
cause you can make it right
you can shoot me stright to the top
give me love and take all i got
Baby i'll return it to you ,
too much is not enough
i can ride your heart till it breaks
oh i got what it takes
Fame
i'm gonna live for ever
i'm gonna learn how to fly
i feel it coming together
people will see me and cry
i'm gonna make it to heaven
light up the sky like a flame
i'm gonna live forever
baby remember my name

jueves, 19 de marzo de 2009

Guillermo Cabrera Infante asombrado de ser famoso

¿Cómo y cuándo se dio cuenta Guillermo Cabrera Infante de que "el fardo de la notoriedad" había caído sobre él? En "El peso de la fama" –el libro de Juan Cruz Ruiz comentado en este espacio hace un par de semanas– el escritor de origen cubano señala: "Cuando un día alguien me pidió un autógrafo me asombró enormemente, porque ¿para qué querían un autógrafo mío? Eso es algo que surge espontáneamente pero muy asombrosamente para mí, tan asombrosamente como decir que a las 11 de la noche en Londres me han llamado a la puerta para ver si yo vivía ahí... Una vez íbamos por la pradera americana en tren, estábamos sentados Miriam y yo... y llegó un indio totalmente indio, vestido de indio... trenzas, gorro... Y entonces el indio me dice: ‘Usted es Cabrera Infante’"




He aqui una nota del autor fallecido en 2005, publicada en http://www.cartadecuba.org/, uno de sus ultimos textos .



Los Fumadores de Picasso


El arte moderno nació del humo de un puro. Contaba Picasso que cuando él nació no respiraba ni daba ninguna señal de vida. Su abuelo, que fumaba puros, se acercó a la cuna para revivir al bebé dándole un auxilio de boca a boca; pero lo que recibió el bebé fue una bocanada de humo del puro. Su reacción fue inmediata y así vino a la vida. ¨Debo mi vida a un puro¨, solía decir Picasso. Y sin Picasso, ya se sabe, no habría arte moderno.
Picasso vino a vivir a París en 1904 y los Gitanes no comenzaron a fabricarse hasta 1910. ¿Qué cigarrillos fumaría Picasso en el interín?
Pero Picasso nunca fumó puros y sí innumerables cigarrillos Gitanes, redondos, de tabaco negro, con papel blanco. Aparece en las fotografías siempre con un cigarrillo en la mano o en la boca, entre los dedos, ubicuo: se trata de un buen fumador de cigarrillos. Los Gitanes son los cigarrillos de la Intelligentsia francesa. Sartre los fumaba, aunque también fumaba en pipa. Camus aparece en las fotos como un actor que imita a Humphrey Bogart. La manera de fumar de Picasso no lo presenta como un fumador en cadena, aunque sí como un habitué que fuma con avidez. Entonces los cigarrillos estaban en todas partes –en el cine, en el teatro, en la vida- no eran, como ahora, objetos fatales prohibidos por los politically correct. Picasso fumaba hasta hacer colillas de un cigarrillo que sostenía en sus dedos casi hasta quemarse. Apagaba las colillas en el suelo pisándolas, pero nunca tiraba las cajetillas. Cuando murió se encontró en su estudio pirámides de cajetillas vacías atadas con una cuerda. La bellísima cajetilla de Gitanes, con su bailarina española inspirada en Carmen.
En sus cuadros de entonces siempre aparecía la pipa: a veces larga, como pipas de alfarería holandesa, otras era una pipa corta. Pero hay un retrato notable de un torero que fuma un puro.
Picasso trata siempre de reconquistar la sonrisa, aunque esta vez no sólo es la sonrisa de las modelos, sino la sonrisa del espectador: Con Picasso se puede decir que el humor llegó a la pintura. Un cuadro de los inicios del cubismo analítico es un homenaje al hombre que fuma y se titula Joven de Pipa, y desafía toda contemplación.
La risa lo impide. Picasso devolvió la risa a la pintura cuando recobró la tradición Goya-Daummier-Toulose Lautrec. Alejó así las pretensiones serias (se dice científicas, de los impresionistas y aún más las de los postimpresionistas como Seurat) y dio paso al humor decorativo de Matisse tanto como a la risa absurda de Klee y a la sonrisa aséptica de Mondrian. Por eso, el escultor Jean Arp puede decir a la vista del arte actual: ¨Donde el arte entra, la melancolía se aleja, arrastrando con ella valijas de negros suspiros¨. Pero donde impera la sonrisa es en la serie de Picasso Los Fumadores.
Pero hay un Picasso dramático en otras telas de la época y un Picasso muy grave en los años de la Segunda Guerra Mundial. Con un antecedente trágico, su gran mural de Guernica, que se puede equiparar al Goya de Los Desastres de la Guerra. Los Fumadores son de las estampas más logradas de Picasso.

Quieren la fama, pero la fama cuesta



Publicado el 05-12-2008 , por Carmen Méndez en www.expansion.com


Tres puntos de vista para estos tiempos vertiginosos en los que el espectáculo forma parte de la vida. Hay grandes actores: ¿cómo llegan a lo alto?
“A esta profesión se la quiere mucho. Y yo, que llevo en ella 50 años, empecé a tomarle cariño desde abajo, trabajando duro día a día”. Álvaro de Luna es de esos actores que se han ganado el respeto y el aprecio del público a pulso, con el trabajo bien hecho a lo largo de toda una vida. Llegó a la profesión de forma extraña, como cuenta él, “como especialista. Luego empecé con el cine, el teatro, la televisión... Entonces nadie quería ser famoso. Más que famoso, yo prefiero la palabra conocido, que no es lo mismo. La gente quería hacer una buena función, una buena película”. Hoy, en cambio, abundan los actores o aspirantes a actores “que tienen vocación de famosos”, como apunta Manu Díaz. Manu lleva más de diez años trabajando en cine, teatro y publicidad, y acaba de regresar de Nueva York, de un seminario de interpretación con uno de los grandes, John Strasberg. Para él, “la formación es el medio de estar vivo y no caer en la rutina y en el desánimo que a veces puede provocar la profesión”. Un oficio que es una pasión para estos dos actores, que intercambian pareceres. Los dos coinciden en que hay una generación joven de actores españoles que es la mejor formada que hemos tenido nunca. Pero la prisa por alcanzar la fama puede ser un problema. La vía rápida es la televisión, ya sean las series o los concursos que ‘forman’ famosos en cuatro sesiones. Así lo reconoce todo un experto, Luis Gimeno, director de reparto de la serie Hospital Central desde hace diez años, que también imparte clases en la escuela Arte 4. “Hay mucha gente que lo único que quiere es triunfar y hacerse famosa. Incluso hay actores que han hecho su carrera y no quieren hacer teatro, sólo cine o televisión. Te puede gustar un medio más o menos... ¡pero un actor al que no le guste el teatro! Para mí es impensable. El teatro no da fama mediática ni dinero... pero a un actor, el teatro se lo da todo”. Álvaro de Luna reflexiona sobre el ritmo vertiginoso que sufrimos todos. “No sólo son los actores; la sociedad ahora tiene más prisa. Antes, si un actor a los 40 años no había hecho un protagonista, aún estaba en edad; ahora lo tienes que conseguir todo antes de los 30”. La proliferación de series televisivas son un trampolín rápido hacia la fama. “La competencia por hacer cualquier pequeño papel es mortal. Un casting es tremendamente competitivo; eso es bueno, pero también puede ser terrible”, asegura Manu Díaz. El valor de la experiencia “Yo nunca he ido a un casting -dice Álvaro de Luna-. Ojalá los actores de mi generación hubiéramos tenido tantas posibilidades de formación como se tienen hoy. Nosotros aprendíamos a golpe de experiencia”. Para llegar a ser actor, muchos eligen estudios oficiales. Pero hay, además, una proliferación de escuelas que no siempre garantizan una formación sólida. Como muchas cosas en estos tiempos exprés, se pretende aprenderlo todo en dos meses. Hospital Central lleva 14 años en antena, y por su perfil, permite dar trabajo a muchos actores a los que, a menudo, se ofrecen papeles cortos pero intensos. Desde esta experiencia, Luis Gimeno es un observador de excepción, que apunta a ese fenómeno que son las series de perfil adolescente. “Hay series que buscan perfiles de actores cada vez más jóvenes. Te piden chicos de entre 14 y 16 años, que no tienen tiempo de formarse. Eligen, simplemente, a alguien que resulte natural ante la cámara. Si los chicos son listos, aprovechan la oportunidad y aprenden de todo, y sobre todo, de los actores veteranos. Si no lo son, se llenan de vicios. Hay gente que empezó en series como Al salir de clase, y veías el aparcamiento de los rodajes con chicos de 18 y 19 años con BMWs y Porsches descapotables. Eso hace un daño terrible. Se ven famosos y con dinero, pero sin la madurez suficiente para asimilar la fama”. De estas series, a la larga quedan pocos supervivientes. “Muchos se ponen a estudiar a posteriori, para volver a subirse al tren”, dice Gimeno. Luego está la tiranía de las modas en las series. Por ejemplo, la moda de colocar modelos sin ninguna formación dramática, sólo por motivos comerciales. Los actores se deprimen, con razón, cuando ven que estas personas consiguen un papel fijo en una serie, algo que cuesta muchísimo, como saben todos los que se mueven en este mundo. “Hay series que tienden a contratar jóvenes con un físico concreto”, apunta Manu Díaz. Y es cierto: los directores buscan con frecuencia un físico determinado. Pero como señala Álvaro de Luna, “lo que se necesiatn son actores, con todo lo que implica esta palabra. Siempre será mejor un buen actor aunque no dé el físico, que uno que dé el físico y no sea actor”. El mundo de los actores es, además, altamente sensible. “La paciencia es vital en esta profesión –afirma Álvaro de Luna–_. No siempre se trabaja de forma continua, hay temporadas en las que no hay trabajo. Hay que esperar para hacer los planos; en cine hay que esperar a ver el resultado. El que no tenga paciencia, que se lo piense”. También es un mundo de egos, como destaca Luis Gimeno. “Los directores tienen un ego tremendo, y luego están los actores, que no les van a la zaga. Muchos llegan a las pruebas en plan “descúbreme, mira que bueno soy”. Muchos actores son muy frágiles; los artistas en general lo son. Es difícil que vivan en un término medio. Si trabajan y les va bien, se comen el mundo”. Es una profesión difícil y a menudo injusta, sobre todo con las mujeres, como dice Gimeno, para las que empiezan a escasear los buenos papeles a partir de los 40 años. Pero como concluye Álvaro de Luna: “En este oficio no todos tienen la posibilidad de dar todo lo que tienen, y para muchos es muy duro. Pero cuando lo llevas dentro, no puedes ser sino actor”.
http://www.expansion.com/2008/12/05/entorno/1228506803.html

Jorge Valdano opina sobre la fama



Nota de María leach en el diario " La Vanguardia" de España, del 27/ 12 / 2008




Jorge Valdano asegura que "la fama es tramposa e impostora"

El ego es como un estómago: cuanto más se come más grande se hace
Firma autógrafos, llena estadios, sube audiencias y todas las miradas se vuelven a su paso. A muchos, la vida del famoso les parecerá envidiable, pero ¿qué precio paga a cambio? La fama es las más de las veces un regalo envenenado que, si no se abre con máxima cautela, puede acarrear nefastas consecuencias


¡Qué mala fama tiene la fama! Ningún experto habla bien de ella. La llaman tramposa, impostora, estúpida, egocéntrica... de todo menos guapa. No lo dicen porque sí. En el camino del anonimato a la popularidad, el número de damnificados supera con creces al de los que logran salir indemnes de la experiencia. Pese al riesgo, los famosos siguen creciendo como setas a nuestro alrededor. Porque la fama, nos guste o no, es uno de los grandes valores de cambio de la sociedad actual. En cualquier profesión y condición, el éxito se mide ya en términos de popularidad y reconocimiento. De lo contrario, parece que no eres nadie. Por tanto, no es de extrañar que miles de personas se empeñen en ser vistas cueste lo que cueste, sin importar el precio que deban pagar a cambio.
Salvo excepciones, la fama otorga una luz especial a quien la posee, haciéndole más atractivo, interesante y seductor a ojos de los demás, y éstos son atributos tan tentadores como adictivos para el ego humano. "Quizás por eso, la fama se ha pervertido", opina el ex futbolista Jorge Valdano, hoy vicepresidente del Grupo Inmark, especializado en inteligencia comercial y desarrollo empresarial. "Antes llevaba implícito el prestigio, pero ahora llamamos famoso a cualquier personaje que sale en televisión vendiendo su vida privada o asociado a la imagen de alguien conocido". En el fútbol, la fama también ha cobrado un papel mucho más importante. "El futbolista ha pasado de ser alguien que practicaba bien un deporte a convertirse en un modelo social basado en astutas labores de marketing. No hay más que ver el caso de Beckham". En cualquier caso, la fama sólo sirve para alejar a la persona de su esencia y convertirla en una guiñolización de sí misma, explica Valdano. "Es tramposa e impostora porque se te mete por vericuetos y acaba desdoblando tu personalidad. Todas las referencias que obtienes son externas y al final uno las termina necesitando para sentirse con confianza. Como resultado, el personaje famoso adelanta al auténtico y ahí está el peligro. Cuanto más célebre eres, mayor es el desdoblamiento. Una popularidad de dimensiones maradonianas conlleva terribles consecuencias a las que nadie escapa". Dentro de esta afición generalizada por adquirir notoriedad, Xavier Cassadó, director de contenidos de la productora de Andreu Buenafuente, El Terrat, remarca que es conveniente diferenciar dos tipos de famosos: "Por un lado, están los que ya tenían el objetivo de alcanzar la fama y, por otro, los que la obtienen a causa de su profesión. Si apareces en televisión, la fama es algo que entra en nómina y no todo el mundo está dispuesto ni preparado para afrontarla". No en vano, la pequeña pantalla es la principal y más rápida fábrica de celebridad, no sólo por la proliferación de reality shows, sino también porque es un embudo de cualquier temática: deportes, cine, humor... En opinión de Juan Cruz, periodista y escritor, autor de El peso de la fama (El País-Aguilar, 1999), tampoco es comparable la popularidad que tiene un escritor consagrado a la de un cantante de moda: "Apelan a mundos distintos. El escritor requiere lectores que se hacen uno a uno y el cantante requiere masas. Aun así, hay de todo. Hay escritores que se creen cantantes y viceversa. En el caso de quien no quiere la fama pero la obtiene a raíz de su profesión, ésta no le impedirá seguir adelante con su obra. Sin embargo, los que la desean a toda costa se delatan en seguida, pues pierden más tiempo conservándola o acrecentándola que haciendo algo útil". Según el Diccionario de la Real Academia, la fama es la opinión que la gente tiene de la excelencia de alguien en su profesión. "En dosis adecuadas, la fama actúa como revitalizante de la autoestima, pero en cantidades excesivas puede causar una hipertrofia narcisista, como les sucede a algunos famosos" –comenta Inma Puig, psicóloga clínica y profesora en el departamento de Dirección de Recursos Humanos de Esade. "Ya Carl Gustav Jung era consciente de esto y, cuando alguien se le acercaba a contarle un éxito, siempre respondía lo mismo: espero que no te haya dañado demasiado". Así las cosas, tras la popularidad y el reconocimiento, los siguientes invitados a la fiesta de la fama son el egocentrismo y la vanidad, una circunstancia que en realidad no proviene del propio famoso, sino del trato que éste recibe por parte del entorno. "Esto se hace evidente en el terreno futbolístico –declara Valdano–. Los jugadores producen una fascinación casi infantil en la gente adulta. Nadie los trata como personas normales y eso contribuye a aumentar su poder, a que se crean el epicentro del mundo. Si a un chico de diecisiete años la gente lo confunde con Dios, ¿cómo va a contradecir a los mayores? Lógicamente, creerá que la gente le adora. Una referencia peligrosa que debe tomarse con cuidado...". El ego es la principal víctima para Xavier Cassadó: "Es como el estómago que, cuanto más comes, más se engrandece. El famoso está acostumbrado a recibir alabanzas cada cinco minutos, por lo que tiene un ego mayor de lo normal, que necesita más alimento que el de la gente anónima". Un superávit de halagos que crea adicción y que no suele ser fácil de digerir, tal como afirma Juan Cruz de forma rotunda: "Si el famoso no es capaz de aceptar que por dentro sigue siendo la misma persona, se convierte en estúpido y en inaguantable. Y en realidad no tendría que cambiar en nada, porque por muy popular que sea seguirá teniendo que aguantar (y aguantarse) las mismas miserias. La sencillez es una larga carrera de obstáculos". "El mejor cable a tierra es la familia –prosigue Valdano–. Cuando Maradona aún era muy joven, pero ya una cosa seria como jugador, si llegaba tarde a su casa a la hora de comer, toda la familia lo esperaba. Nadie comía si no llegaba Diego. En cambio, tenía otros hermanos que, si llegaban tarde, se comía igualmente. Ahí está la clave. Cuando los tuyos te empiezan a tratar como alguien especial, la trampa es mucho mayor. El hogar tiene que ser un lugar donde uno se sienta normal. Igual que con los amigos. Si ellos también contribuyen a distanciarte del que eras, la situación irá de mal en peor". Se busque o no, nadie discrepa de que la fama afecta siempre, incluso contra la propia voluntad, por mucho que la mayoría de las celebridades asegure lo contrario a través de los medios. "Entrar en un local cualquiera y comprobar cómo absolutamente todos los presentes saben quién eres te ha de influir por fuerza. No es una situación natural ni habitual. De repente, posees una repercusión fuera de lo común", apostilla Cassadó. Así lo reafirma Inma Puig: "El entorno de un individuo con éxito cambia por completo: su forma de mirarlo, las expectativas hacia él, el nivel de exigencia... Por ello, si a su alrededor todo cambia, inevitablemente él también cambiará". De hecho, no todo el que se hace famoso sabe adaptarse a la nueva condición, ni tiene la madurez o las herramientas necesarias para canalizar las ventajas e inconvenientes que ésta entraña. Observando la transformación física de Michael Jackson, los escándalos públicos de Britney Spears o la explícita drogadicción de Pete Doherty, el ex de Kate Moss, se pueden extraer conclusiones parecidas. Menos graves, aunque igual de abundantes, son las excentricidades entre los famosos. Woody Allen duerme con los zapatos puestos, Mariah Carey se baña en agua mineral francesa junto a su mascota y el rapero Eminem exige en los hoteles una habitación repleta de videojuegos último modelo. De momento, no hay estudios científicos que aporten datos fiables acerca de si las personas con popularidad muestran más rarezas que la gente anónima, pero es evidente que la fama a menudo se cobra en forma de extravagancia, despilfarro, vivencias extremas, relaciones inestables... "Hay casos de todo tipo –manifiesta Juan Cruz–. Rafael Azcona era famosísimo por su trabajo, pero hasta doce años antes de su muerte nadie supo nada de él. No aparecía en los sitios, no daba entrevistas... Le gustaba ser reconocido, más que conocido. Tampoco me imagino a Hawking o a Emilio Lledó padeciendo esos síndromes. Pero, claro, sí a gente como Leonardo DiCaprio o Enrique Bunbury. Me parece que a ellos les gusta pagar ese precio porque es una manera de huir de ellos mismos". Y del trastorno al desastre muchas veces hay un pequeño, pequeñísimo, paso. Las tragedias derivadas del éxito suman también una larga lista. Cuentan que Elvis, tras concluir uno de sus últimos conciertos, fue instado por sus mánager a esconderse en el asiento trasero del coche con la excusa de burlar a la masa de admiradores que le aguardaba a la salida. La realidad, sin embargo, era bien distinta. Nadie estaba esperando al otrora Rey del Rock and Roll y, temiendo lo fatal que podía resultar aquella visión en un ya deterioradísimo Elvis, se optó por fingir que todo seguía como siempre. Al poco tiempo, ocurrió lo que muchos creen inevitable cuando la fama se vuelve tan tóxica que ya no hay posibilidad de retorno a la objetividad. Inma Puig asiente: "Tras un periodo de notoriedad, el olvido actúa como un amplificador del dolor y se produce un malestar que guarda cierta semejanza con el síndrome de abstinencia". Igual de claro lo tiene Valdano: "La popularidad desaparece y te quedas de nuevo solo contigo mismo. Aquellos que antes dieron mucha importancia a la voz de fuera se sienten muy poca cosa. Cuanto mayor es el triunfo y mayor es el personaje que te has creado, mayor es la frustración posterior. Si nunca te preocupaste de que el medidor de felicidad estuviera dentro de ti mismo, entonces la enfermedad acaba siendo terminal". La película Eva al desnudo es el mejor ejemplo del declive del famoso para Juan Cruz: "El cine, que tanto hace por la fama, la describe también con mucha crudeza, explicando la desdicha que a veces fabrica en el alma de los hombres. Lo peor de ser famoso es, sin duda, dejar de serlo". ¿Nadie se salva? "En confianza: hasta aquellos que más dicen abominar de la publicidad y de la popularidad se meten en ella como si necesitaran un biberón de fama todos los días", concluye Cruz.



Rihanna se siente sola en la cima

Rihanna no lleva nada bien el hecho de ser famosa cuando se le pregunta acerca de su vida privada. La cantante de "Umbrella" ha declarado «quiero felicidad. Quiero a alguien que esté dispuesto a crecer conmigo, que me respete, y yo le daré todo eso a cambio. Debe ser una buena persona para mi. Es todo». Además, dijo, «es difícil mantener una relación y ser famosa. Y aunque no estuviera en una relación, la gente me quiere agarrar, meterse en mi vida privada todo el tiempo».
La artista dice sentirse perseguida y acosada por los paparazzi. «No quiero siempre tener que estar frente a una cámara luciendo mi mejor cara. A veces, solo quiero ser yo. Pero es difícil cuando la gente espera fuera de mi casa y me acosa. Me siguen, me gritan, y no los puedo detener», confesó.
La cantante se explayó en torno al lado oscuro de la fama : "la fama es solitaria. Al principio, es como un golpe de adrenalina , es como un sueño . Al principio lo disfruté y no me di cuenta de que estaba sola, sin la gente que quiero. pero despues de un rato se vuelve repetitivo y rutinario, y te encontrás pesnado : " Aca estoy, sola otra vez, en un cuarto de hotel solo yo y el el televisor"." Cuando estás en el candelero,la gente te pregunta " ¿ Hey, de que te tenes que preocupar?" . Olvidan que el éxito es solo un aspecto de tu vida , pero detras de eso hay problemas, soledad es infelicidad . "La artista de 19 años también reconoce haber tratado de ganarse amigos verdaderos en el mundillo de la música, donde ella no confía en nadie . Ella afirma " En este negocio la gente es chata, superficial y deshonesta . No puedes confiar en ellos . Yo tengo un don para captar cómo son en verdad las personas: me siento en silencio, te observo callada y ya sé cómo eres . Eso me ayuda saber cómo jugar este juego, porque muchas veces lo tienes que jugar . Y es un juego que en verdad apesta" . Si ven la entrada de este blog respecto al sistema de George Clooney para evaluar a las personas , verás que Rihanna y George ya pueden asociarse y armar una oficina de Recursos Humanos o una agencia de detectives : te miran y ya saben quién eres .

lunes, 23 de febrero de 2009

Cumbio, Joe Mc Daniel y Leslie Rogers:Fama en la web

Joe McDaniel es un entomólogo retirado de Colorado, EEUU , que ganó un premio en YourHub , una comunidad virtual dedicada a contar relatos de vida y publicar fotos y videos personales. Allí cuenta cómo vivió su súbita fama en YourHub .Y escribe aconsejando a los famosos novatos :
1) recordar que la fama pasa, como las flatulencias;
2) esconderse hasta que pase
3) conseguir un abogado y demandar a todos los medios que hablen de vos sin tu consentimiento.Si se saca dinero con ello, es que el fama sirvó para algo .
Leslie Rogers es una estudiante de Estados Unidos que , una noche que estaba aburrida en la facultad, se filmó haciendo una parodia divertida de la canción " The Final Countdown"( el tema del grupo Europe) , cantada por ella, y la subió a You Tube , lo que tuvo un exito instantaneo . El tema ya fue visto por un cuarto de millon de visitas. Hasta aparece en el website Perezhilton.com, que comenta cada novedad de los famosos de Hollywood al instante y es elmá visitado por la juventud americana . De link en link, Rogers se hizo mas famosa y hoy administra horrorizada los comentarios jocosos, tiernos e insultantes que le hacen las visitas en You Tube. Su casilla de mail explota todos los dias y su fama ya le molesta . " Pero no tiene sentido quitar el video, porque mucha gente ya lo subio a sus websites, y igual se vería en sitios que no puedo manejar" . La chica no sabe como manejar su fama, y por eso dice que ahora sube a la web temas de otros y no de ella. Tuvo propuestas comerciales, pero no quiere aceptar ninguna, para seguir estudiando.
Una reseña de su vida en la revistaMove del 7/5/08 escrita por Kiran Kaur pregunta : ¿ Que es lo que hace que un video de You Tube tome fama instantanea? "Parodias originales de buenos temas, hechas por personas con buen sentido musical, que rehacen los temas con letras irónicas." Eso es lo que quiere la gente. Nada demasiado profundo, sino poder burlarse un rato de alguien que no tuvo vergüenza en exhibirse demasiado . Esa es la llave a la fama.
En la Argentina, una chiquita de 17 años llamada Agustina Rivero puso su perfil en fotolog. Tuvo tantas visitas que un dia se le ocurrió citar a todos sus amigos onlinea una reunión en una galería comercial. El ñlugar se lleno de floggers , que son chicos ychicas de aspecto androgino, piercings, ropa asjutada de colores brilantes y mucho pelo lacio sobre la cara , que escuchan musica electrónica. La escuchan todos menos Cumbio, como se hace llamar agustina, porque ella prefiere la cumbia . A la segunda o tercre a reunion multitudinaria, previa pelea en el shopping, las caaras de television fueron al sitio de la reyerta y los asistentes siejron que fueron citados alli por ella , y que ellos no habian icniado la pelea. Como siempre faltan noticias en estepais, al dia sigueinte la chica estaba en todos los medios explicando que es ser floggfer y su pagoina web estallaba de visitas. Los floggers son un invento argentino: ya hay 5 millones de usuarios de fotolog en el país. Pero el fenómeno trascendió fronteras y la historia de Cumbio, su referente, llegó ayer esteaño al periodico The New York Times. Diceeldiario Clarin: " En la entrevista, Cumbio (en 2008 recibió 36 millones de visitas en su sitio) habla de su novia de 15 años; dice que los floggers son andróginos (tiene imagen de varón y de mujer); cuenta que lanzó su libro y su perfume, que se está rodando un documental sobre su vida y habla de su "trabajo" como flogger: su papá, plomero, gana $2.000 por quincena. Ella, $2.500 por mostrarse 45 minutos en un boliche.Agustina Vivero lo logró. Después de aparecer en todos los canales de televisión, de dar entrevistas a todos los medios, de tener su libro, de actuar en teatro y de filmar publicidades, ahora la flogger logró salir en el New York Times. Bajo el título de "En Argentina, una cámara y un blog hacen una estrella", el diario eligió a Cumbio como el perfil de sábado.Agustina, más conocida como Cumbio (le dicen así porque le gusta la cumbia), salió hoy en el diario estadounidense, donde en un artículo muy extenso cuenta su ascenso a la fama y analiza la situación de los floggers en el país. Es que el caso de Cumbio dejó al descubierto la realidad de miles de chicos que se sacan fotos y las suben a Internet para mostrarse. En el perfil, Cumbio cuenta que cuando la gente la ve en la calle "a veces se ponen a llorar o quieren abrazarne y besarme. O de repente me odian. Es todo muy raro". Ella fue invitadaa tomar una preciada slla en los famosos Almuerzos televisados de Mirtha Legrand , y alli confeso tener novia, una tal Marulina de Baradero con la quellenan el fflog ded cartas de amor y besos de lengua fotografiados de cerca. Cumbio escribió - le escribieron - un libro autobiografico para Editorial Planeta , diceque legusta salir en la en todo el pais , que a su teléfono llegan más de 200 mensajes de texto por día, que le llueven regalos como osos de peluche, pulseras, cartas, que cobra 400 pesos por ir a un boliche y todavía se asombra porque hasta hace poco tenía que hacer cola como cualquier hija de vecino. Y que también tiene enemigos. Dice el diario " “Muchos pibes me odian, no se por qué. Publicaron mi celular en todos lados, hasta en un sitio porno. Me han llamados viejos pajeros en busca de sexo. Los sacaba volando”.En los afiches de la campaña que hizo para Nike –Cumbio no quiere revelar cuánto cobro por prestar su imagen– aparece como una diva, con anteojos azules metalizados y unas tiras de acrílico que pasan por encima del vidrio. Como si Cumbio, finalmente una chica pop, viera el mundo con las gafas puestas, a través de una persiana americana.
–¿Qué le pasa cuando la paran para pedirle un autógrafo?
–No lo puedo creer. Antes de ayer fui al programa de Susana Giménez, fue algo increíble.
–¿Qué le gustaría hacer con toda esta fama?
–Usar este momento mediático y hacer una movida solidaria. Una fiesta para recaudar comida, juguetes para chicos humildes. Por ejemplo, que Coca Cola ponga la bebida, otra empresa la música y hacer una gran fiesta."
Todavia no hay noticias de ninguna inictaiva soliadria de esta niña que asegura querere dedicarse al periodismo. En su fotolog no hay ideas, ni conceptos: solo fotos en primer plano besando a su novia . " Si quieren saber qué pienso, compren el libro" , dice , astuta. ¿ Hay que pensar que el secreto de la fama es ponerse un nombre masculino siendo una chica,llenar el fotolog de vistas ( 300 por hora) , reunir multitudes en un shopping , y declararse lesbiana? la provocación siempre fue buen negocio. La exhibición sin pudor de cosas que otros ocultan, lo es más . Y tener un hermano director artistico de una productora televisiva - Ruben Vivero, su hermano, es director de Endemol -quizás sirva para organizar el "ComboCumbio" y presentarlo como algo comercialmente redituable. Como dice John Irving , la gente lo que adora es el escándalo. Y hay que confesar que se necesitan ovarios para decirle a Mirtha Legrand " Tengo novia, no novio".
Lejos de dedicarse a la filantropía , ella afirma que se va "a divertir mientras dure. Cuando se termine, listo. Pero siempre tendré las fotos".

Robert Pattinson cree que la fama es ridícula

" Esto de la fama es muy ridículo. Tengo problemas para desplazarme , casi no puedo caminar por la calle, y no puedo ni manejar mi auto sin provocar histeria. Absolutamente ridículo. Y ando siempre con cuidado, temiendo lo que pueda provicar. Creo que preferiría hacer alguna otra cosa más privada , pero no puedo porque me enamoré de actuar y tendría miedo de intentar otro trabajo, porque no sé cómo se hace. Dejé la Universidad para actuar, no podría retomarlo, tampoco. También digo "¿Qué hago si esto se termina?¿ Que podría hacer a cambio de esto?". Supongo que debo aceptar que esto es mi vida.
Pero es increible, y pone a todos muy nervioso, y para ser honesto, a veces voy a una premiere y quiero escapar del cine sin que me vean , es horrible y entro en panico pensando que las fans me van a matar cuando salgo y mi madre paso años tratando de convencerme de que debo disfrutarlo "vamos, este es un gran día, debes relajarte y gozarlo".
( Entrevista por Ryan Seacrest)